Cerebro y meditación en más de treinta segundos

Muchas veces me hago la reflexión de que vivimos en la era del ‘más rápido, mejor’ y de cómo ese principio influye en mis decisiones y en mi vida cotidiana.

Hoy me he encontrado con esa reflexión en una librería, pues hasta los textos pueden ser demasiado largos hoy en día. Me topé con un libro que trata temas de neurociencia en menos de 30 segundos. Siempre tenemos mucha prisa. Y este libro corrobora esa sensación.

El último capítulo se titula El cerebro en meditación y se refiere a los “efectos profundos de la meditación en el pensamiento, emociones y en el cerebro”. Se reduce la amígdala, que es la región relacionada con la ansiedad y el miedo; se desarrolla la corteza pre frontal, responsable de funciones como el pensamiento cognitivo superior y la inteligencia, por lo que es posible realizar perfectamente una tarea con un esfuerzo menor, mejora la atención, la memoria y la orientación espacial.

Sin embargo, a mí me gustaría haberme detenido un poco más de 30 segundos.  Me habría quedado el tiempo suficiente para aprender que meditación es el término universalmente aceptado para un estado de consciencia obtenido por la supresión de la inestabilidad de la consciencia. Un término más apropiado sería “intuición lineal”.

O sea, que para alcanzar los resultados a los que se refiere el libro no se trata de reflexionar o pensar sobre una idea (que es la definición de meditar en todos los idiomas occidentales), sino que consiste en exactamente lo opuesto: meditar es no pensar, es detener la inestabilidad de los pensamientos.

Ese estado ampliado de consciencia se obtiene a través de ejercicios homónimos. O sea, hacemos (ejercicios de) meditación para lograr la meditación (estado ampliado de conciencia).

A aquellos que intentaron ya sentarse y meditar (parar de pensar) no hace falta decirles que se trata de un ejercicio difícil.

Un buen principio es empezar entrenando la concentración. Antes de querer que los pensamientos cesen, hay que hacer que tan solo exista uno. Concentrarse en un objeto: un símbolo, un sonido (lo que quieras) para saturar la mente. Después, sin prisa, practicarlo con disciplina y quedarse un poco más cada día.

Y yo habría dedicado aún más tiempo a saber que los ejercicios de meditación impactan efectivamente sobre el día a día. Las relaciones humanas, la administración de conflictos, la toma de decisiones, la creatividad, la resolución de problemas, la expansión de la intuición…

El libro al que me refiero es “O cérebro em 30 segundos”, de Anil Seth (Ed. Jacarandá, agosto 2018) y es muy interesante. Me lo compré para tenerlo en un lugar accesible, ya que se puede abrir aleatoriamente, leer sobre un tema y quedarse más de 30 segundos pensando y cuestionándose.

Para los días en los que no hay tanta prisa elegí otras tres fuentes sobre el tema de la meditación:

Libro: Meditation and selfknowledge, de DeROSE, Editora Egrégora (disponible en inglés o portugués).

Blog: Meditación: la antigua llave que conduce al futuro y muchos otros artículos en castellano en https://www.edgardocaramella.com.ar/

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=NpANNlQuWlU (en el canal de DeROSE Method hay varios vídeos como este).

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